A la hora de equipar un laboratorio con espectrofotometría UV/Vis, la pregunta no es solo qué rango de longitud de onda necesita el método analítico, sino también qué formato de muestra maneja el laboratorio en su día a día. Un espectrofotómetro de cubeta y un nanoespectrofotómetro de microvolumen resuelven el mismo principio óptico —absorbancia a una longitud de onda— pero están pensados para flujos de trabajo completamente distintos.
Espectrofotometría de haz simple con cubeta: el estándar para series y métodos validados
Los modelos de haz simple con cubeta, como los BOECO S-200 VIS, S-220 UV/VIS y S-300 UV/VIS Life, siguen siendo la opción más extendida en control de calidad, análisis de aguas, enología y métodos colorimétricos estandarizados (Bradford, Lowry, DQO, cloro, nitratos...). Trabajan con volúmenes de muestra de 1-3 ml en cubetas de vidrio, cuarzo o plástico, lo que permite repetir el mismo método con reactivos y protocolos ya validados, procesar series largas de muestras y mantener trazabilidad frente a auditorías. El S-300 UV/VIS Life añade software de gestión de métodos y curvas de calibración integrado, útil cuando el laboratorio reporta resultados de forma recurrente.
Nanoespectrofotómetros: cuando la muestra es el factor limitante
Cuando el volumen de muestra disponible es el problema —cuantificación de ácidos nucleicos (ADN/ARN) o proteínas en biología molecular, genómica o control de calidad de extracciones—, los nanoespectrofotómetros BOECO N-1 y N-1C resuelven la medición con solo 0,5 µl de muestra, depositada directamente sobre el pedestal óptico, sin cubeta ni dilución previa. Esto evita tanto la pérdida de muestra valiosa como el error de dilución, y reduce el tiempo de medición a segundos por lectura. El N-1C añade lectura también por cubeta tradicional, por lo que puede cubrir ambos flujos de trabajo en un mismo equipo cuando el laboratorio no quiere mantener dos instrumentos distintos.
Qué equipo necesita tu laboratorio
Si el laboratorio procesa métodos colorimétricos estandarizados sobre muestras líquidas abundantes (aguas, alimentación, control ambiental), un espectrofotómetro de cubeta como el S-200/S-220/S-300 es la opción más rentable y versátil. Si el trabajo pasa por cuantificar ácidos nucleicos o proteínas en microvolumen —habitual en biología molecular y genómica—, el nanoespectrofotómetro N-1 o N-1C evita diluciones innecesarias y acelera el flujo de trabajo.
Puedes consultar las especificaciones completas de cada familia en sus fichas: espectrofotómetros BOECO S-200, S-220 y S-300 y nanoespectrofotómetros BOECO N-1 y N-1C, o compararlos en nuestra colección de espectrofotómetros, y si tienes dudas sobre qué modelo se ajusta a tu método analítico, puedes solicitar presupuesto y asesoramiento contándonos qué parámetro necesitas medir.